El 'Día del Recuerdo' y la F1 en Azerbaiyán
La diversificación geográfica del calendario de Fórmula 1 ya no es una novedad. La categoría ha desplazado el centro de gravedad tradicional de su negocio, Europa, hacia Medio Oriente, Estados Unidos y Asia. Aunque el factor comercial es determinante, no es lo único que explica esta expansión. Para ciertos Estados nacionales existen razones políticas relevantes para invertir millones en eventos deportivos de alto perfil como la F1. Forma parte de una estrategia de legitimación ante la comunidad internacional en la que el deporte se convierte en una herramienta geopolítica, al servicio de proyectos estatales que buscan posicionar sus regímenes autoritarios dentro de la economía simbólica y cultural del capitalismo global. Se trata de un intercambio de prestigio cultural y capital económico entre el el mundo occidental y no occidental. Un fenómeno bidireccional donde convergen intereses de los Estados participantes y de las marcas y organizaciones deportivas occidentales.
El Gran Premio de Azerbaiyán entra en esta categoría. Desde su debut en 2016 —entonces bajo la denominación de Gran Premio de Europa—, Bakú se convirtió en sede permanente del campeonato y en 2025 se confirmó la extensión de su contrato con la Fórmula 1 hasta 2030 a cambio de aproximadamente 55 millones de dólares anuales. El país es gobernado desde el año 2003 por Ilham Aliyev, quien sucedió a su padre en la presidencia y cuya esposa es la vicepresidente. El régimen se caracteriza por la ausencia de elecciones libres y ha sido señalado por su represión hacia opositores políticos, periodistas y activistas, a través de detenciones arbitrarias, torturas y un control autoritario de los medios de comunicación.
En esta ocasión, la décima edición del GP se disputará un día sábado para evitar que coincida con el “Día del Recuerdo” (Anım Günü). Si bien esta modificación es inusual, tiene antecedentes: la primera carrera de F1 en Silverstone fue un sábado; y, sin ir más lejos, en 2024, las dos primeras carreras en Bahrein y Arabia Saudí se corrieron durante días sábado por el inicio del Ramadán. La carrera en Bakú, sin embargo, parece querer recordarnos que el espectáculo deportivo no ocurre en un vacío: se desarrolla sobre un contexto político, social e histórico determinado.
Esta celebración nacional recuerda a los militares azerbaiyanos que fallecieron durante la Segunda Guerra de Nagorno-Karabaj, también conocida como la “Guerra Patriótica”, que inició en la mañana del 27 de septiembre de 2020, pero que forma parte de una historia mucho más larga con un desenlace aún incierto. Azerbaiyán, de mayoría musulmana, mantiene desde hace décadas un conflicto étnico y territorial con Armenia por la región de Nagorno-Karabaj y el exclave de Najicheván, el cual forma parte de Azerbaiyán aunque no guarda contigüidad territorial con el resto del país.
Durante la disolución de la Unión Soviética, entre los años 1988 y 1994 estalló una guerra a gran escala tras la exigencia de los habitantes de Nagorno-Karabaj, una mayoría étnica armenia y cristiana, de formar parte de Armenia. El conflicto se interrumpió con un armisticio en 1994 que significó la victoria armenia y la creación de la autoproclamada República de Artsaj en el territorio en disputa, un Estado que no fue reconocido internacionalmente. Además de 30 mil muertos, hubo centenares de miles de desplazados, en su mayoría azeríes. Por su parte, el exclave de Najichevan, quedó aislado y sin conexión, excepto a través de Irán.
Tras décadas de tensiones y el fortalecimiento militar de Azerbaiyán, sostenido por sus importantes recursos de gas y petróleo y apoyado por Turquía y una estrecha cooperación militar con Israel, se libró la guerra de los 44 días entre el 27 de septiembre y el 10 de noviembre de 2020. Azerbaiyán recuperó el Alto Karabaj y algunos territorios circundantes. El acuerdo de alto el fuego estableció la permanencia temporal de una parte de Nagorno-Karabaj bajo control de las autoridades armenias de facto y el compromiso de mantener abierta la carretera que unía Armenia con el territorio, a través del llamado corredor de Lachín.
En septiembre de 2023, tras meses de bloqueo de ese corredor y una nueva ofensiva militar, Azerbaiyán tomó el control de la totalidad de Nagorno-Karabaj. Más de 100.000 personas de origen armenio fueron desplazadas. La autoproclamada República de Artsaj dejó de ejercer el control sobre el territorio y anunció su disolución, efectiva desde el 1 de enero de 2024. Armenia renunció a las reivindicaciones territoriales. Se proyecto un corredor en Zangezur que conecta a Azerbayan con su exclave de Najichevan a través de territorio armenio. Sin embargo, aún no hay acuerdo acerca del establecimiento de las nuevas fronteras y la situación del corredor no está resuelta: su trazado, régimen de control y condiciones de funcionamiento han sido objeto de disputa entre las partes y de negociaciones internacionales.
En 2016, al ser consultado por la inclusión de Bakú al calendario, Bernie Ecclestone declaró con su clásico cinismo "Todo el mundo parece ser feliz, no parece que haya ningún gran problema allí", y su demoledor pragmatismo: "La Fórmula 1 debe ser única y exclusivamente para quien pueda aportar dinero". La adquisición de la Fórmula 1 a cambio de cuatro mil millones de dólares en el 2017 por parte del gigante yanqui de los medios de comunicación, Liberty Media, no parece haber cambiado estas premisas básicas.