El circuito costero de Zandvoort se prepara para albergar este fin de semana su último evento de Fórmula 1. Al igual que otros circuitos europeos, su historia está ligada a la reconstrucción simbólica de Europa tras la Segunda Guerra Mundial. En un escenario marcado por la destrucción física y moral, las naciones europeas buscaron reconstruir sus economías, recomponer sus sociedades y recuperar un sentido de unidad. El deporte motor ofreció un espectáculo cargado de modernidad, velocidad y técnica, donde las viejas potencias industriales reconvirtieron su capacidad bélica en innovación tecnológica aplicada al deporte. Las carreras reunían a miles de personas para celebrar no solo la competencia, sino también la posibilidad de mirar hacia el futuro. La Fórmula 1 condensó valores clave del nuevo orden europeo: la movilidad, la apertura de fronteras, la industria en clave civil y la articulación de identidades nacionales dentro de un espacio común.
La caída de los Países Bajos
Zandvoort es un municipio costero ubicado sobre el Mar del Norte, unos 15 km al oeste de la ciudad de Ámsterdam. Hasta bien entrado el siglo XIX, no era más que un pueblo de pescadores. En 1881 se inauguró la conexión ferroviaria con Ámsterdam y Haarlem, lo que consolidó su perfil turístico: rápidamente pasó a ser el balneario predilecto de la región. Para 1939, el alcalde Henri van Alphen entendió que tener un circuito permanente para organizar competencias de automovilismo otorgaría un impulso adicional al turismo. Si bien su construcción se postergó debido a los altos costos, el 3 de junio de 1939 se dispuso una pista urbana de 2.284 metros de longitud, ubicada en el norte de la ciudad. Allí, entre las dunas, se celebró exitosamente la primera carrera de deporte motor en Zandvoort.
Tan solo tres meses después, el 1.º de septiembre de 1939, el ejército alemán invadió Polonia. Dos días más tarde, Francia y Gran Bretaña declararon la guerra a Alemania. La Segunda Guerra Mundial había comenzado. En este escenario, los Países Bajos mantuvieron su neutralidad, estrategia que había resultado exitosa durante la Primera Guerra Mundial. Sin embargo, tras la invasión nazi de Dinamarca y Noruega en abril de 1940, ambos neutrales, quedó claro que también estaban en riesgo.
Inicialmente, la intención de Alemania era ocupar solo las zonas de los Países Bajos necesarias para el asalto sobre Bélgica y Francia. Sin embargo, la insistencia del jefe de la Luftwaffe, Hermann Göring, en capturar las bases aéreas neerlandesas para la futura batalla de Inglaterra hizo que el plan cambiase y se apuntara al control de la totalidad del territorio.
La mañana del 10 de mayo de 1940, bombarderos alemanes de la Luftwaffe volaron sobre la costa neerlandesa del Mar del Norte hasta el canal de la Mancha, simulando que se dirigían a Gran Bretaña. Sin embargo, los escuadrones dieron media vuelta sobre el Canal y regresaron hacia las bases neerlandesas, destruyendo a buena parte de la Fuerza Aérea de los Países Bajos en el suelo. Así comenzó, sin una previa declaración de guerra, el ataque a los Países Bajos.
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| Paracaidistas alemanes lanzándose sobre los Países Bajos el 10 de mayo de 1940. |
Tras cuatro días de combates, el episodio decisivo ocurrió en Róterdam. El 14 de mayo, Göring ordenó bombardear esa ciudad. Se estima que unas mil personas murieron y otras 70.000 se quedaron sin hogar. El antiguo centro histórico de la ciudad fue barrido por el fuego. Casi 25.000 casas, 2.320 tiendas, 775 galpones, 63 escuelas y 24 iglesias fueron destruidas. Frente a la amenaza nazi de repetir la operación en Utrecht, los Países Bajos se rindieron. El 29 de mayo, los alemanes instalaron una nueva junta de gobierno bajo los auspicios de las SS, encabezada por Arthur Seyss-Inquart, un nazi austríaco, y comenzó una ocupación que se prolongaría durante los cinco años siguientes. Poco tiempo después, en el verano de 1940, Europa occidental cayó casi completamente bajo control alemán.
Zandvoort y la invasión Nazi
Los alemanes entraron en Zandvoort el 16 de mayo. Establecieron su cuartel general en la casa club del Club de Golf Kennemer. El régimen nazi racionó la comida y el combustible, prohibió izar la bandera neerlandesa y escuchar emisoras de radio extranjeras. Confiscaron coches, bicicletas y caballos. El 4 de agosto de ese año, con ayuda del partido nazi local (NSB), dinamitaron la sinagoga local.
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Zandvoort destruida en 1942. |
Al igual que en el resto de los Países Bajos, las autoridades alemanas y sus colaboradores neerlandeses persiguieron, segregaron y encarcelaron a la población judía. En febrero de 1941 se les prohibió entrar en cafés y espacios públicos. En junio, se les prohibió visitar el bulevar y la playa. En septiembre, los niños judíos dejaron de asistir a las escuelas públicas y los comerciantes judíos fueron obligados a cerrar sus negocios. En marzo de 1942 comenzaron los traslados a Ámsterdam. Desde allí comenzaron las deportaciones masivas hacia los campos de Auschwitz y Sobibor, que afectaron a un total de 107.000 judíos, de los cuales solo 5.200 sobrevivieron.
Los nazis esperaban que los Aliados invadieran el continente europeo desde la costa atlántica. Por tanto, en 1942, el Tercer Reich comenzó la construcción del Muro Atlántico, una línea defensiva fortificada de 5.000 km a lo largo de las costas europeas y escandinavas. El 23 de mayo de 1942 cerraron el acceso a la playa de Zandvoort, y se demolieron avenidas, calles, casas y hoteles. En las dunas, semienterrados, se construyeron búnkeres de hormigón desde donde vigilaban el mar. Con los escombros de sus propias viviendas, los locales fueron obligados a trabajar en la construcción de vías de comunicación asfaltadas entre los diferentes puestos de defensa. Para entonces, la administración municipal estaba integrada íntegramente por miembros del NSB y ya regía la Ley General de Trabajo Forzado, por la cual los hombres neerlandeses de entre 17 y 40 años fueron obligados a realizar trabajos forzados.
La liberación y el circuito
El 4 de mayo de 1945, los Países Bajos occidentales fueron liberados por las fuerzas aliadas. Cientos de residentes de Zandvoort se congregaron en el Tramplein (la plaza del tranvía). Tras cinco años de ocupación, se izó la bandera neerlandesa y se cantó el Wilhelmus (himno nacional) a viva voz. El alcalde Van Alphen y los concejales regresaron al ayuntamiento del pueblo.
Finalizada definitivamente la guerra, el alcalde Van Alphen siguió con su idea de construir un circuito permanente. Esta vez, recibió el apoyo del Real Automóvil Club holandés, la Real Asociación Motociclista Neerlandesa y del Príncipe de los Países Bajos. El circuito se construyó conectando mediante curvas aquellos tramos de carretera que unían los puestos de defensa de las fuerzas armadas alemanas. Aquella vía principal, construida sobre los escombros del pueblo junto a la costa, se convirtió poco tiempo después en la recta principal del autódromo de Zandvoort.
El circuito fue inaugurado oficialmente el 7 de agosto de 1948. Desde 1952 fue sede del Gran Premio de los Países Bajos de Fórmula 1 hasta 1985, con algunas interrupciones. Regresó al calendario en 2021, impulsado en buena medida por el fenómeno Max Verstappen. Este fin de semana se despide del calendario de la Fórmula 1 y cierra otro capítulo de su historia.
Imágenes de la primera carrera en Zandvoort durante 1948.

