GIRLS JUST WANNA HAVE F1
Aunque no lo tengamos presente, la máxima categoría del automovilismo mundial es uno de los pocos deportes mixtos, donde hombres y mujeres pueden competir entre sí. En un contexto marcado por la sobrerrepresentación de varones, las mujeres han formado y forman parte del Gran Circo en distintos roles y, sobre todo, con distinta visibilidad. Actualmente hay un interés de la categoría en abrir más su acceso a las mujeres y visibilizar su trabajo y carreras profesionales. Este escenario habilita la pregunta acerca de si esta agenda femenina es el resultado de un posicionamiento político o si forma parte de una estrategia para garantizar la permanencia de la categoría como producto global de entretenimiento.
Mujeres al volante
Apelando a la historia, podemos señalar que sólo cinco mujeres han participado en una carrera; únicamente una consiguió puntuar y la última participación femenina en una carrera fue hace más de 30 años. Tan solo diez mujeres han pilotado un monoplaza de Fórmula 1, incluyendo pruebas libres, en toda la historia de la categoría.
La italiana Maria Teresa de Filippis fue la primera mujer en competir en una carrera de Fórmula 1 en el Gran Premio de Bélgica de 1958. Participó en cinco grandes premios. Quince años después de su última participación, Lella Lombardi, también italiana, siguió sus pasos y hasta el día de hoy es la única mujer que logró puntuar en una carrera (medio punto en el Gran Premio de España de 1975). En 1976, Divina Galica compitió en el Gran Premio de Gran Bretaña, el único con más de una mujer inscrita (Lella Lombardi era la otra participante). También participó de los GP de Argentina y Brasil de 1978, aunque no logró clasificarse para ninguna de las carreras. Desiré Wilson participó en el Gran Premio de Sudáfrica de 1981, su carrera local. Aquel evento estuvo marcado por el conflicto entre la FOCA y la FISA, que derivó su anulación. Así, aunque manejó, formalmente Wilson no participó oficialmente de una carrera de F1. Giovanna Amati es la última mujer que participó en una carrera de Fórmula 1: lo hizo en tres ocasiones durante 1992 con el equipo Brabham, pero no logró clasificarse en ninguna de sus participaciones en los grandes premios de Sudáfrica, México y Brasil.
Como no podía ser de otra manera, nuestro país alberga una hermosa y no tan conocida historia. En palabras de la protagonista, la argentina Cyntia Akel:
"Cuando vino la Fórmula 1 yo manejé el safety car. Fue una sensación única. Yo conducía el auto y atrás de mí venía Jacques Villeneuve con el Williams. Tenía instrucciones para salir a la pista y debía manejar a más de 150 km/h. Por suerte me salió todo muy bien. Ingresé cuando se tocó Michael Schumacher con Barrichello. Después de la carrera, los responsables de la Federación Internacional de Automovilismo (FIA) me felicitaron y me dijeron que era la primera mujer que manejaba el auto de seguridad en la historia de la F1". (Tomado de diario La Nación, 5/6/1997)
Para la foto
Un rol exclusivamente femenino y muy destacado en las carreras fue el que desempeñaban las Grid Girls, aquellas modelos que realizaban tareas promocionales, generalmente vestidas con ropa que llevaba el nombre de un patrocinador. Desde los años 70 y durante la década de 1980, las Grid Girls eran algo popular previo a un Gran Premio de Fórmula 1. Desde la década de 1990, de la mano de las tabacaleras, tomaron un rol aún más relevante para promover marcas como Marlboro, Mild Seven, West o Lucky Strike.
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| Alonso y Fisichella con Grid Girls, 2005. |
Recién en 2018, un año después de adquirir la F1, Liberty Media puso fin a esta práctica. Ese gesto político inauguró una transformación narrativa: de un deporte contado en clave de masculinidad, audacia y transgresión, a otro narrado en términos de rendimiento, eficiencia, innovación y precisión. Esta nueva forma de narrar el deporte ha demostrado tener la potencia suficiente para trascender la cuestión de género y volver más accesible la conexión con las fans femeninas. Desde entonces, hay un interés en facilitar el acceso de las mujeres a la Fórmula 1 y visibilizar su trabajo. Ingenieras, estrategas y mecánicas ocupan cada vez más espacios, junto a otros roles más asentados ligados al marketing, las relaciones públicas, el mundo legal y empresarial.
Nuevas tendencias
De acuerdo con los últimos datos disponibles de la propia Fórmula 1, en 2022, el 38% de la estructura de Formula One Management (FOM) estaba conformada por profesionales mujeres. Dentro de los equipos, la participación femenina también existe y abarca distintas áreas, aunque en menor proporción. Por ejemplo, en Mercedes, de los 1.250 empleados en la fábrica, casi 200 son mujeres (15,5%); de ellas, el 31% ocupan puestos directivos.
En los últimos años, algunas mujeres consiguieron mucha visibilidad, como la Ingeniera Principal de Estrategia de Oracle Red Bull Racing, Hannah Schmitz, o Rosie Wait, que se desempeñó como Jefa de Estrategia de Mercedes Benz tras la salida de James Vowles. También se han destacado Monisha Kaltenborn, jefa del equipo Sauber entre 2010 y 2017, y Claire Williams, antigua directora general de Williams Racing, quienes han sido las únicas en desempeñarse como jefas de un equipo de Fórmula 1.
“Cuando asumí el cargo en 2013, el 9% de mi plantilla eran mujeres. Cuando me marché en 2020, el 19,5% eran mujeres. Eso se debió a que, de forma proactiva, intentamos animar a las mujeres a unirse y crear un ambiente laboral bueno para ellas en Williams. Es uno de mis logros más orgullosos”.
En los últimos años, surgieron nuevas iniciativas para estimular una mayor participación femenina, no solo en la pista sino en todos los aspectos del deporte. Organizaciones como Dare To Be Different, fundada por Susie Wolff (quien participó en en cuatro sesiones de entrenamientos libres de F1 manejando para Williams en 2014), se plantean como misión cambiar la percepción del lugar de la mujer en el deporte motor y canalizar a la próxima generación de talento femenino hacia la Fórmula 1. Su objetivo es alentar e influenciar a las niñas mediante actividades educativas relativas a carreras profesionales vinculadas con el automovilismo, enfocadas principalmente en ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas. En 2019, Dare to Be Different se asoció con la Federación Internacional del Automóvil para potenciar su alcance bajo el nombre Girls on Track.
Otras iniciativas relevantes han sido la creación de dos categorías exclusivamente femeninas que se proponen formar pilotas desde una etapa temprana y prepararlas para progresar en el camino hacia la F1: la W Series, que duró tres temporadas entre 2019 y 2022, y la F1 Academy, vigente desde 2023. Según Liberty Media, esta plataforma de automovilismo femenino —que en ocasiones es telonera de la F1— está ganando terreno entre nuevas audiencias. Según Wolff, aunque es una perspectiva realista, aún habrá que esperar para ver una pilota en la Máxima:
“Sólo hay 20 plazas en la parrilla, y por eso va a llevar tiempo. Creo que dentro de ocho a diez años, cuando hayamos tenido un crecimiento continuo del grupo de talentos y más mujeres ingresen al deporte, será mucho más realista”.
Política y/o negocios
Quizás el dato más significativo acerca de la transformación de la relación de las mujeres con la categoría reina tiene que ver con la evolución de las audiencias. Como señalamos, la llegada de Liberty Media trajo nuevas estrategias narrativas y comunicacionales que están logrando atraer cada vez más a un público nuevo, más joven y más femenino. “El gran circo” asegura tener una base de 750 millones de seguidores, de los cuales el 41% son mujeres. Además, las fans femeninas impulsan la nueva ola de aficionados a la F1: representan 3 de cada 4 nuevos seguidores y, en su mayoría, pertenecen al rango etario de 16 a 24 años.
Estos datos no son solo una fotografía del momento, sino que operan como una señal para el mercado. Desde lo comercial, significan un fuerte impulso para el ingreso de nuevos patrocinadores, que incluyen a un conjunto más grande y heterogéneo de marcas masivas orientadas directamente al consumidor final.
Este escenario permite preguntarnos si esta transformación es producto de una respuesta política a presiones externas de un movimiento social y cultural más amplio que exigió, en un clima político muy distinto al actual, un alineamiento más claro con valores ligados a las cuestiones de género; o si más bien se trata de una estrategia comercial para garantizar su permanencia como producto global de entretenimiento.
En todo caso, hoy en día, el impulso de la agenda de derechos (la denostada “agenda woke”) —que también incluyó un compromiso de la F1 con cuestiones ambientales— ha cedido terreno en la agenda social y de los distintos gobiernos, cuyo giro político ha significado un retroceso en las iniciativas ligadas al género. Sin embargo, en el caso puntual de la Fórmula 1, este impulso ha logrado sostenerse gracias al éxito comercial que lo respalda. Como el sofisticado dispositivo capitalista que es, la F1 logró metabolizar una demanda social hasta transformarla en un negocio. En definitiva, comprobó que la inclusión femenina no solo era, en su momento, políticamente correcta: también era rentable. Y eso, en este negocio, es el argumento más difícil de ignorar.
